domingo, 2 de diciembre de 2012

Hundido




Decepción, dolor, bronca, rabia, desesperación, desconcierto….. puedo seguir todo el día citando adjetivos para describir lo que siento por ver al amor de mi vida morirse de a poquito. Independiente se está muriendo. Y basta de mirar para todos lados buscando culpables y responsables. Si querés encontrarlos empezá a mirarte un poco más a vos mismo.
El proceso que hoy nos encuentra regalando todo el prestigio que se ganaron generaciones enteras de jugadores, dirigentes e hinchas no se perdió en un año. Para destruir tanta grandeza hace falta mucha inoperancia, mucha delincuencia, mucha obsecuencia barata y muchísima pero muchísima más indiferencia por parte de los que hoy formamos la familia del rey de copas. A Independiente lo mataron y nosotros los dejamos matarlo. Hoy todos lloramos, nos victimizamos, escribimos nuestro dolor en las redes sociales, acudimos a programas radiales que los domingos se transforman en verdaderas terapias de grupo pero que el lunes temprano se aprestan a sembrar más mierda de la que ya nos desborda, exigimos encontrar en Javier Cantero a un salvador infalible, pero somos los primeros en pedirle que arregle con Julio Humberto Grondona para que éste nos dé su “visto bueno” y así continuar en primera. A nuestro presidente ahora  le rogamos que “se deje de joder con la barra”, que tenga “mayor presencia en AFA” y que siga endeudando al club para traer a estrellas que cuando lleguen no van a rendir por el simple hecho que, hoy, Independiente es un club tóxico capaz de destruir cualquier buen proyecto que se intente armar, porque sus bases están totalmente destrozadas. ¿En serio pretendemos conseguir una “salvación mágica” pactando con quienes destruyeron a un club que supo ser modelo a nivel mundial? Resulta inentendible que tengamos el horizonte tan desviado.
Así y todo es más fácil levantar el dedo y señalar. Insultamos a los jugadores, los increpamos, los amenazamos y los tildamos de delincuentes. A veces nuestro propio comportamiento se parece bastante a aquél por el cual después nos escandalizamos cuando hablamos de los barras.  ¿Algún día nos daremos cuenta que en todo este tiempo pasaron cientos de jugadores, de calidades diversas y que el resultado es siempre el mismo? ¿Vamos a seguir acumulando nombres inútilmente sabiendo perfectamente cómo va a terminar la historia? Mi respuesta es NO. A Independiente hay que refundarlo, pero esta vez nos toca ser responsables a nosotros. ¿Cómo lo hacemos? Sabiendo escuchar, sabiendo diferenciar lo importante de lo urgente. Tenemos que entender que el problema es serio y que si tenemos que descender para empezar a reconstruir habrá que aceptarlo y trabajar el doble, cada uno desde su lugar. Los hinchas alentando, no insultando. Los medios partidarios informando, no haciéndose los analistas y los dueños de la verdad cuando apenas son, muchas veces, estudiantes haciendo de periodistas. Los dirigentes cuidando nuestro patrimonio, no peleándose por twitter. Los jugadores entrenando y exigiéndose al máximo. En fin, todos nosotros cuidando de la hermosa familia de la que tenemos el honor de ser parte y que la descuidamos por tanto tiempo. No es tarde ni aún descendiendo. Los grandes lo son porque salen de las difíciles e Independiente es más que eso, es enorme.
Lo que está en juego es nuestra pasión. Yo no quiero más sentir ese dolor en el pecho cada vez que se va acercando el partido de mi rojo. Hoy mi pasión se convirtió en una carga, no me deja pensar, no me deja dormir y me saca la sonrisa. Quiero que las lágrimas, que intento, sin éxito contener, vuelvan a ser de alegría.  Solo depende de que dejemos, con el perdón de la palabra, de hacernos los boludos. 
Te Amo Independiente.

martes, 22 de mayo de 2012

¿Qué te han hecho?


El título de esta nota fue la pregunta que me hice el domingo, apenas pasadas las 17 hs. 90 minutos antes, me había puesto mi camiseta con el entusiasmo de estrenarla el mismo día que mi equipo y la ilusión de convertirla en mi nuevo amuleto. Pero no hay amuleto posible cuando lo que pasa adentro de la cancha decepciona de la manera en que lo hizo. Claro, no era muy arriesgada mi apuesta, jugaba un club grande de la Argentina contra un equipo golpeado y a horas de su descenso a segunda división. Aposté a lo que parecía seguro, pero déjenme decirles que perdí.
El partido en cuestión fue Independiente – Olimpo. Si están medianamente informados deducirán que el color de mi camiseta no era amarillo y negro. Créanme que en la primera jugada del partido supe cuál sería el resultado y no faltó mucho para que lo confirmara. Este Independiente es uno de los equipos más pobres que me tocó presenciar como hincha. Ya no me pregunto por qué uno u otro jugador son titulares, me pregunto cómo llegaron a trabajar de futbolistas. Pero les juro que lo entiendo, a veces no se puede armar un gran plantel, más con la actual situación económico-financiera de la institución. Llegué al extremo de tolerar un equipo que juegue a nada y los que siguen mis notas sabrán que es demasiado para mí. Pero no puedo tolerar ver jugadores sin alma. Ver que apenas empezado el partido 5 tipos se quedan parados levantando la mano y sólo uno siguió la jugada es increíble, inaceptable. Lamentablemente ése último no era de mi equipo y la pelota terminó adentro del arco.
Sé que ustedes solo me están leyendo y no me van a contestar, pero les pregunto cómo se llegó a esto. Hoy les escribo como hincha aunque juré mil veces no hacerlo. Pero no soy periodista, yo soy hincha así que me permito violar esa regla que me impuse. Minutos después de terminado el partido mi papá, que me vio con bronca, me dijo “no te calentés, Independiente no tiene jugadores”. Le dije “papá, eso ya lo sé, hace rato que no los tenemos, pero ¿Cuándo perdimos el alma?” Aún en mi deplorable condición física si me pusieran la roja, les juro que correría hasta que se me gasten los pulmones, porque a mi club lo amo. Esos tipos que dicen ser verdaderos profesionales son privilegiados, ganan mucho dinero, hasta el más limitado de ellos. Hacen sacrificio, así se justifican. Todos lo hacemos y por mucho menos dinero. El futbolista es un privilegiado y, en vez de cuidar a quien le otorga ese privilegio, actúan como si nada importara.
Cuando hablo de alma, no me refiero a correr como tontos atrás de la pelota, me refiero a que si la pelota está suelta y vas a trabar, tiene que quedarte a vos. Vos sos el primero en ir a buscarla y a la jugada la seguís hasta el final. Me refiero a comprometerse con la camiseta que llevás puesta, más en un club que se está esforzando en hacer las cosas bien después de demasiado tiempo. A que si perdiste no te tomes dos días de descanso, descansá lo mínimo necesario y rompete el lomo por ganar el próximo partido o, por lo menos, mejorar.
Señores, les pregunto, ¿Cómo puede ser que desde el semillero de uno de los clubes más grandes de América no puede surgir un lateral con mejores condiciones futbolísticas que Gabriel Vallés o Adrián Argachá? Si llamamos a cada uno de los formadores que tiene la cantera y no puede darnos por lo menos dos o tres alternativas mejores, debería venir con el telegrama de renuncia en la mano. Si son hinchas del rojo piensen y traten de recordar cuál fue el último lateral derecho surgido con éxito de las inferiores. Les puedo asegurar que les va a costar responderlo.
Para colmo de males, un día después escucho la noticia de que nuestro vicepresidente renuncia o “pide licencia” por amenazas serias de muerte. El club está destrozado y yo también. No hay un solo aspecto en el que la situación de Independiente pueda calificarse de positiva. La dirigencia, a la cual en algún momento analicé y le marqué algunos errores, está haciendo realmente un trabajo titánico. Me pongo en su piel y me da la sensación que están tratando de parar una avalancha con una pala. Siento que en algún momento la nieve los va a alcanzar y no por sus deficiencias, sino porque la avalancha es muy grande.
Las ayudas que se reciben son solo fotos políticas. Les pido que me perdonen si soy injusto, pero no puedo ser optimista con respecto a la ayuda política siendo que el Gobierno Nacional creó aquél engendro llamado “Hinchadas Unidas Argentinas” con el actual villano de turno, Bebote Álvarez, a la cabeza. Tampoco puedo ser optimista con respecto a la ayuda que promete la AFA cuyo presidente fue cómplice durante más de 30 años de todos los males que aquejan a nuestro deporte y en todos los frentes. Si mi club está fundido es en gran parte responsabilidad del Sr. Grondona, como cabeza del organismo encargado de controlar a mis dirigentes. No es raro entender esa complicidad cuando la AFA se convierte en el principal acreedor de mi club y que no cobra con dinero, sino con complicidad para otros negocios que le generan aún más billetes.
No puedo confiar tampoco en la ayuda de otros clubes, cuando sus dirigentes tienen miedo de apoyar explícitamente la lucha de nuestro presidente y, cuando lo hacen, lo hacen sólo de palabra. Sino que alguien me explique por qué Angelici no aplica el derecho de admisión para con su barrabrava. Y nombro a Angelici solo por dar un ejemplo.
Bueno, entonces confiemos en el Coprosede. Ah, no, la única solución que me puede plantear este organismo es cerrar la entrada de hinchas a la cancha, salvo que en el torneo esté uno de los denominados equipos grandes. De hecho, cuando River descendió al Nacional B, los hinchas visitantes pudieron volver, la violencia desapareció por arte de magia. La solución que nos da el organismo encargado de planificar la seguridad deportiva es básicamente reconocer su propia incapacidad. ¿Hace falta una comisión para decidir que no se puede enfrentar el problema? No.
Así está mi Independiente, mal en lo deportivo, mal en lo económico, mal en lo financiero y desprotegido en lo institucional. Sólo quedamos los hinchas y un puñado de dirigentes honestos con ganas de pelearla a pesar del resultado casi ya definido.
Cuando terminé de preguntarme y pensar en todo eso, sonó el silbato del árbitro. Tres puntos que se perdieron y un futuro que asusta. Y ahí fue cuando me pregunté ¿Qué te han hecho?, aunque debería preguntarme ¿Qué te hemos hecho Independiente? Perdonanos, ¿Qué podemos hacer para resucitarte? …. e Independiente me respondió: “Con alma”. Tenemos que poner el alma todos; hinchas, jugadores y dirigentes, porque estamos solos. Si no ponemos el corazón nuestro enfermo se muere. Demostremos y ratifiquemos que seguimos siendo el verdadero Orgullo Nacional.

PONGA HUEVO INDEPENDIENTE 


lunes, 16 de abril de 2012

Locuras del fútbol argentino

¿Qué nos pasa? ¿Cuál es nuestro problema? ¿En qué momento perdimos el rumbo de la manera en que lo perdimos? Son preguntas que me hice y me sigo haciendo. Hacía mucho que no escribía una nota de opinión y vuelvo a hacerlo lamentablemente con temas recurrentes, pero agravados.
Como hincha de Independiente, esperé el día sábado con mucha ilusión, con la ansiedad de un clásico a la vista. En la cancha, mi equipo me regaló una enorme sonrisa, desde el resultado, desde la actitud y desde algunos síntomas que demuestran que está naciendo un equipo, que no brilla pero se acomoda de a poquito después de golpes recurrentes sufridos desde el plano deportivo y dirigencial. No son pocas las veces que critiqué actitudes de mi propia hinchada, pero el clásico esta vez nos mostró unidos en una fiesta, como debe ser. Del otro lado, la hinchada académica también se comportó de manera correcta y sin violencia. Pero, cuando el hincha se comporta, parece que quienes tienen que dar la nota negativa son los mismos jugadores.
Empecemos por uno de ellos, Teófilo Gutiérrez. No estoy de acuerdo con los que lo tildan de “crack”, pero a las claras se trata de un muy buen jugador cuando se dedica a patear la pelotita y no a armar pequeñas novelas con propios y ajenos. El sábado dio una muestra más de lo irrespetuoso que puede ser este personaje, no sólo con los rivales, sino con sus propios compañeros e hinchas. Entre domingo y lunes escuché a varios simpatizantes de la academia preguntar ¿Quién es el culpable de lo que pasa con “Teo”? Mi respuesta es simple: ellos mismos. El hincha de Racing hoy se queja de actitudes que festejó cuando el perjudicado fue el rival. Al colombiano se le justificó desde lo deportivo comportamientos que exceden dicho ámbito. No caben dudas que, si Gutiérrez hoy metiera un gol por partido, sus faltas de respeto no serían centro de los numerosos análisis que nos toca presenciar hoy.
Pero no fue lo único que me indignó este fin de semana. Ya terminando el domingo, con la derrota de Boca Juniors consumada y esperando un resumen de goles de mi equipo me encuentro con la sorpresa de un hecho más de violencia, con la particularidad de que esta vez enfrentó a jugadores e hinchas. Los simpatizantes de Tigre se desubicaron y profesionales de la experiencia de Santiago Silva dejaron de serlo y se fundieron en trompadas. Cada vez peor.
Ya hoy lunes, los medios volvieron a desviarse de lo futbolístico, ignoraron la victoria de mi equipo y se centraron en estos dos hechos. Después de calmar mi bronca por ese hecho, me dispuse a escucharlos. Hablaron de discriminación, xenofobia, de gastadas, operativos policiales y demás. Opiniones al margen, se olvidaron de algo importante. ¿Acciones como la de Santiago Silva no justifican una sanción? ¿Damos por hecho que una maniobra impropia por parte de un grupo de hinchas justifica una reacción igual o más irracional? No creo que deba ser así.
Volviendo a las preguntas que planteé al principio de la nota me aventuro a dar mis propias respuestas. Nos pasa que la educación hace rato dejó de ser parte de nuestro sistema de valores. Nuestro problema es que vivimos el fútbol como una guerra y no como un juego, y al rumbo lo perdimos en el momento en que dejamos que el negocio se adueñara de nuestro deporte.
Desde estas palabras vuelvo a plantar bandera y a ponerme en la vereda del frente de un fútbol que no me gusta, en la cancha y afuera de ella.


jueves, 1 de marzo de 2012

La historia de siempre


Dicen por ahí que si uno sabe que lo van a estafar y no hace nada por evitarlo no existe estafa sino estupidez. Algo de eso hay en el tema de la semana del fútbol argentino que, una vez más, nos deja a todos los que estamos convencidos de la necesidad de un cambio con una sensación de impotencia.
 Allá por los comienzos del torneo cuando Boca Juniors anunciaba la contratación de Santiago Silva, con la aclaración de que se trataba sólo de un refuerzo para la Copa Libertadores, los memoriosos augurábamos este desenlace. En estos días se confirmó: Santiago Silva podrá disputar el torneo argentino.
Una vez más, la ley se tuerce a favor de un equipo poderoso. Ya no llama la atención que Boca incurra en este tipo de “controversias”, pero la culpa en este caso lo excede. Los clubes del fútbol argentino, en casi su totalidad, aprobaron esta decisión. Nuestros representantes dejaron por un rato de lado el compromiso de defender nuestros intereses y actuaron en pos de intereses ajenos. El “por un rato” es sólo una expresión idiomática ya que nos tienen acostumbrados a este tipo de comportamientos, absolutamente contrarios a los que su mandato los obliga.
Hace días, en este mismo espacio, criticaba la cercanía de uno de nuestros nuevos dirigentes con la máxima autoridad de AFA y repudiaba cualquier tipo de “colaboración desinteresada” por parte del otrora ferretero. No pasó mucho tiempo para que mis sospechas se confirmen ya que días después este dirigente dio su primer voto positivo, su primera devolución de gentilezas. Sería injusto caerle sólo a un dirigente cuando esto es generalizado, pero lo remarco porque me sorprendió ver tan rápidamente le eficacia de aquél aval otorgado por Julio Grondona allá por comienzos de año al club presidido por este dirigente.
¿Alguna vez entenderán nuestros representantes que lo que ellos reciben como “ayuda” se trata de una compra de voluntades que sigue destruyendo las bases institucionales de nuestro fútbol? Quizás lo saben y el negocio les sigue cerrando. A los que no les cierra es a los clubes y a los socios de esos clubes, que a pesar de la “desinteresada” colaboración de AFA siguen devastados.
 Decisiones como la de esta semana no hacen otra cosa que alejarme de un fútbol que supe disfrutar. No es casualidad que el nivel de juego sea tan bajo, sabiendo que los partidos y los torneos se definen cada vez más las oficinas de AFA y cada vez menos en los estadios.
Lo más grave de todo es que lo que antes nos sorprendía y nos indignaba, hoy lo anticipamos y hasta lo justificamos. Hay cuestiones en las que es necesario que plantemos bandera y exijamos seriedad, ésta es una de ellas.

viernes, 24 de febrero de 2012

Momento de Análisis


Allá por diciembre, a los hinchas de Independiente nos volvió el alma al cuerpo. Se expulsó del club a una dirigencia nefasta que esperamos no volver a ver nunca más por las inmediaciones del estadio, sede o cualquier lugar que tenga que ver con nuestro amado rojo. EL responsable de eso fue Javier Cantero, por haber presentado una propuesta simple, transparente, con buenas ideas y con mucha valentía para salir a enfrentarse a un monstruo que tenía respaldo por todos lados. El hincha hizo su parte, su gran parte, y a fuerza de votos le dio el espaldarazo que Cantero necesitaba. Ese día se me puso la piel de gallina, veía a mi Independiente volver, me prometieron una revolución y yo, con todas mis limitaciones económicas, de distancia, de tiempos e intelectuales, estuve agradecido de formar parte y poner aunque sea medio peso para ayudar a esta dirigencia a hacer historia, a recuperar la historia grande de mi club. Pero también me juré ese día que iba a ser muy exigente, que no iba a dejar pasar una sola, porque el club ya no puede aguantar otra decepción, porque aprendí de golpes anteriores. Y acá estoy marcando justamente las cosas que me gustan, pero mucho más aquellas que me preocupan.
Voy a empezar por los puntos positivos. Como algunos sabrán, y otros no, mi profesión se perfila para un costado empresarial y, a raíz de ello, no podía entender la manera en la que se estaba subexplotando la marca de un club que supo ser gigante a nivel mundial. Desde la nueva dirigencia parecen haber entrado en ese detalle y comenzaron a trabajar fuerte en el Marketing de Independiente Una decisión acertada e importante para generar recursos propios que, en tiempos de hoy, es fundamental.
La auditoría que se está llevando a cabo es importantísima y es otro punto destacable, muy positivo, porque nos va a dar esa posibilidad que tanto pedimos de poder exponer a los delincuentes que se robaron nuestro club. Es una iniciativa que se prometió, se está realizando, se apoya y se lo seguirá haciendo.
Uno de los conceptos que más me gustó de Cantero en la campaña fue caer en la realidad de que lo primero que debía hacer era cortar el déficit económico, incluso por sobre el déficit financiero. Ninguna persona con conocimientos de finanzas podría estar en desacuerdo con esta afirmación. Recortar el plantel profesional es una medida que va en tal sentido. Al principio critiqué que se deje libre a jugadores y se les pague el contrato entero (casos Moreira y Gioda, al menos). No es lo mismo pagar todo junto que pagar todo en “cómodas” cuotas a forma de sueldo. No obstante, al pensarlo, hay puntos a favor de esta decisión. Por un lado, se evitan futuros conflictos y, por el otro, tengo entendido que si un jugador se lesiona el club está obligado a renovarle el contrato. Este último es un detalle no menor si estamos hablando de jugadores como Gioda.
En lo deportivo, se prometió reforzar al plantel con calidad y no cantidad. El mercado de pases reflejó justamente eso. Se logró un solo refuerzo, pero de una calidad irreprochable. Después, el rendimiento podrá ser mejor o peor, pero eso no depende sólo de la calidad de Farías, sino de muchos factores como el funcionamiento del equipo en su conjunto.
Con respecto al DT, el presidente lo respalda y es lo que debe hacer, lo que prometió y aunque muchos quieren al riojano afuera del equipo, la de Cantero en este sentido es una decisión seria y responsable. Cumplir los contratos es darle a todo esto un marco de institucionalidad que hace meses no teníamos.
Como dije anteriormente, voy a resaltar todo lo que se hace bien, pero voy a criticar lo que a mi modo de ver las cosas no se está haciendo de forma adecuada. Dentro de ese marco encuentro cosas leves, otras importantes y otras graves. Empecemos por las leves.
La participación de empresarios. Tanto en la contratación de Ernesto Farías, como la frustrada transferencia de Rubén Ramírez,  se caracterizó por la presencia de grupos empresarios. Con el ex Racing, todos vimos lo que pasó, se usó al club como medio de presión para mejorar las condiciones de su contrato o apalancar su transferencia a Boca Jrs. En el caso de Farías, el empresario intermediario fue el mismo representante de Ramón Díaz. Quizá soy el único al cual esto le genera ruido, pero no me parece bien que el representante del DT acerque jugadores, abre un manto de sospecha innecesario y totalmente lógico. Se criticó a la anterior dirigencia por esta cuestión y creo que debería seguirse el mismo criterio con la actual comisión directiva. Esto lo marco como un punto leve, porque es una situación aislada, al comienzo de una gestión y en un contexto de extrema necesidad del club. Seguramente si se mantiene, su relevancia no será tan leve como lo es hoy.
Como importante, marco algo que quizás no genere muchos adeptos, o si. El precio de las entradas es altísimo, principalmente para el hincha no socio y del interior. Es mi caso, que por una cuestión de coyuntura laboral, no puedo hacerme cargo de pagar una cuota de socio. Eso implica que si quiero viajar a ver a mi equipo tenga que disponer de una suma demasiado importante entre viaje y comida. Si a esto se le suma que tengo que pagar una entrada del monto que se fijó, claramente mi conclusión es que pasaré un campeonato lejos de la tribuna. Una lástima ya que se prometió que la familia volvería a la cancha. Por ahora va a ser complicado, por lo menos para muchas familias. Seguro muchos dirán, como suelen decirlo, “hacete socio si querés al club”. A Independiente lo amo, pero mi billetera no me lo permite por el momento.
Cuestiones graves vi dos. La primera es la cercanía con Julio Grondona. Ante esto quiero ser claro, nadie pide que Cantero sea un kamikaze passareleano y vaya a enfrentarse de lleno a un aparato tan grande como la AFA, mucho menos en dos meses de gestión. Esas cosas son importantes y llevan su tiempo. Pero sinceramente me choca escuchar a mi presidente decir que el de AFA es una persona muy cálida y que ahora entiende por qué hace tanto tiempo que está. A ver, Grondona está hace 30 años por ser el dueño de una mafia que se acomoda a cada estamento político que rige en el país, no por ser un tipo cálido. No quiero a mi presidente adulando a tan nefasto personaje, no quiero avales de AFA, no quiero que mi club quede atado a la mafia. Mientras más lejos estemos de Grondona mejor.
Finalmente el tema barra brava me empieza a hacer ruido. Como a muchos me enojó y me decepcionó totalmente que se les regale a la barra tirantes para colgar en las tribunas y alentar una supuesta “fiesta”. A ver, a la fiesta la arma el hincha, no el delincuente. No me importa si lo que se les regala a los barra es sólo una bandera, no quiero que se les regale nada. Al contrario, los quiero afuera de mi club. Estoy de acuerdo en que es un tema difícil, que hay que tener paciencia, pero no empecemos a dar vuelta el rumbo. Siempre que las acciones del club se orienten a expulsar a los delincuentes van a tener mi apoyo. Soy totalmente consciente de la complejidad del tema y de la falta de apoyo por parte de las autoridades, pero comprándoles banderas no vamos a alejarlos sino lo contrario. Me molestó y me interesó el descargo del presidente respecto del tema. Lo escuché en Muy Diablo y el resultado fue una desilusión inesperada y que todavía me hace eco en la cabeza. Las opiniones se respetan, pero escuchar de boca de nuestra máxima autoridad que la crítica involucra algo de “racismo” me dejó sin palabras. ¿Cuál es el racismo en pretender que nuestros dirigentes no tengan relación alguna con los delincuentes? El argumento fue que cuando a los famosos se les regalaban palcos nadie decía nada por una especie de “cholulaje”. Si bien tampoco estoy de acuerdo con dicha medida, me parece que no hay punto de comparación entre invitar a una persona a un palco y dar entradas, banderas o cualquier elemento a un grupo de delincuentes. Unos son famosos (de nuestra simpatía o no), los otros son delincuentes, entendamos la diferencia. A los primeros los podés invitar, hasta por una cuestión de marketing, o elegir no hacerlo, a los segundos los tenés que expulsar del club, sin titubeos. En ese sentido, Pedro Larralde afirmó que no van a hacer uso del derecho de admisión por el momento, pero que ante un hecho violento lo van a aplicar. Me pregunto cuál será el fundamento de esperar a que suceda algo y una persona resulte lastimada pudiendo sacarse el problema desde un primer momento. A algunos “barrabravas” no los podés individualizar, o no tenés cómo fundamentar la aplicación de este recurso, pero claramente a tipos como Bebote los tenés bien identificados y con fundamentos de sobra para tenerlos afuera del Libertadores de América.
La verdad que la nota quedó bastante larga, no era mi intención, pero tengo una mezcla rara de ilusión y preocupación. Ilusión por todos los temas positivos que remarqué. Preocupación, porque no quiero que estos puntos negativos se conviertan en algo común. Muchos podrán estar de acuerdo con lo que expuse y muchos otros no, pero necesitaba sinceramente exponer lo que pienso. No me preocupa el debate ni el disenso, al contrario, me preocupa y mucho el silencio que llamativamente existe, de medios y fundamentalmente de nosotros los hinchas. Apoyemos, colaboremos, pero principalmente controlemos. Creo que aprendimos la lección a fuerza de golpes.

viernes, 17 de febrero de 2012

La era de la boludez


Recordando viejos dichos, esta es la era de la boludez. Letra y voz del gran Ricardo Mollo que se aplica a la perfección a los tiempos que vivimos. Reducir esta frase a un entorno futbolero es como achicar demasiado el análisis, pero es el tema que nos ocupa en esta ocasión.  
Decir que esta semana los que integramos el ambiente futbolero mostramos nuevamente una faceta deplorable es quizás redundante porque creo que todos, en la intimidad de nuestro pensamiento, lo notamos.
Lo que pasó esta semana se calificó en muchos medios y en las redes sociales como el “Cabaret 2” de Boca, recordando aquella famosa frase de Diego Latorre allá por los años 90. Sin embargo lo cierto es que el Cabaret, en este caso, excedió a Boca y nos pegó a todos. Quedó al descubierto lo peor de nosotros como consumidores, lo peor de los periodistas como comunicadores y lo peor de los protagonistas  que nunca lograron recuperar el manto de seriedad y cordura. Me pregunto sinceramente en qué momento lo que pasa adentro de un vestuario pasó a ser tema nacional. Periodistas, directores técnicos, jugadores y hasta nosotros mismos, desde la comodidad de un teclado, nos aventuramos a opinar, a señalar, a tejer teorías conspirativas y hasta de definir la hombría de bien o mal de un jugador o DT. Bastaba con prender el televisor, la radio o navegar por internet o leer nuestra lista de twitter para encontrarnos con una opinión o directamente con una sentencia absoluta. Primero se habló de Riquelme, después de Falcioni, hasta se habló de traiciones por parte de jugadores del “riñón del DT”. Escuché a los interlocutores de siempre que auguraban una imposible continuidad de Falcioni. En un día se dijo de todo, se anunciaron renuncias, se cambiaron titulares, se armaron hastags twitteros defendiendo a un personaje o al otro y hasta se consultó a cuanto protagonista se cruzara al frente de un micrófono para que de su parecer y fije posición. Como hincha de Independiente me tocó ver una situación curiosa en la que un medio entrevistaba a un jugador de mi equipo (Roberto Battión) y se le preguntaba qué opina de Falcioni y cómo es el DT. Me indignó tanto ver la necesidad de encontrar una declaración polémica que automáticamente cambié de canal y no quise escuchar nada más sobre el tema. Al fin de cuentas me pregunto cómo puede un jugador dar una opinión sobre algo que desconoce.
Hoy me levanté y pensé que el “escándalo” se había terminado, pero me equivoqué, me encontré con periodistas esperando “disculpas públicas” de Julio César Falcioni. Una cosa increíble, ¿hasta dónde llegó nuestro nivel de morbo para pedir semejante locura?
Estamos a viernes y hoy se juega una fecha de la cual nadie habla, el negocio pasa por otro lado. El periodismo mostró nuevamente un costado, al menos, cuestionable, pero no nos olvidemos que si nosotros no consumimos la oferta cambia. Nosotros consumimos el mismo circo que repudiamos. No es de extrañar que se juegue cada vez peor si nuestro punto de atención está totalmente alejado de lo que pasa adentro de una cancha.  Pero claro está, para hablar de fútbol hay que saber, para hablar de conventillos somos todos sociólogos, psicólogos y hasta moralistas.
Mañana el conflicto será otro, pero no nos preocupemos, porque la era de la boludez le da de comer a todos. ¿Se puede cambiar? No sé, capaz que si aprendemos a darle la espalda a lo que no  queremos podamos lograr un mínimo de seriedad, hablar más de fútbol y menos de botineras, conspiraciones, peleas, egos y toda la basura mediática que estamos consumiendo.

domingo, 29 de enero de 2012

El fútbol y las matemáticas


Se suele decir que en el fútbol 2+2 no es 4, utilizando una analogía matemática para representar lo impredecible del deporte más lindo del planeta. Pero la realidad nos ha regalado una nueva analogía y tiene que ver también con los números. Cuando yo era chico y me preguntaban qué  camiseta quería no dudaba en pedir la 10. Claro está que teniendo en cuenta el equipo dueño de mi corazón no era muy difícil adivinar que ese número era especial. Pero no era algo sólo mío, era de todos. Cualquiera sea el club dueño de nuestra pasión todos queríamos la 10.
Los DT de nuestro fútbol no aprendieron de aquella vieja analogía y creyeron que, esta vez si, las matemáticas y la pelota tienen algo que ver. Así empezaron a convencerse e intentar convencernos de que 5+5 es 10. Nada más alejado de la realidad y nada más perjudicial para el espectáculo y la diversión que solíamos presenciar cada vez que 22 tipos pisaban el pasto de un estadio. El 10 era el tipo distinto, el que siempre tenía un lujo para regalar, el que ponía la pausa, el que levantaba siempre la cabeza y el que se encargaba de hacer festejar al 9. El 5 era el que recuperaba la pelota en el medio y se encargaba de dársela al que sabe, al 10. Por razones que aun no comprendo el “distinto” fue desapareciendo y con él, el fútbol atractivo y entretenido se fue apagando. Nosotros, los hinchas no nos dimos cuenta ni quisimos hacerlo. El 5+5=10 se fue haciendo cada vez más común. Nuestros equipos recuperan la pelota como pocos, pero cuando la tienen no saben qué hacer con ella. Y empiezan los pelotazos o el toque intrascendente que siempre termina en lateral o en pies del 5+5 del equipo rival que repite la historia hasta que los 90 minutos se transforman en verdaderas películas de terror. Los partidos se ganan con pelotas parada, por errores del rival, por algún achique mal tirado o simplemente se muere en el cero a cero. Ahora, cuando aparece un 10, el 5+5 queda en ridículo. Pasa con Riquelme, quizá el último 10 que nos queda, y que, aún lesionado, marca diferencias con la cabeza. Cada tanto aparece un 10 perdido y rápidamente entre DT e hinchas nos encargamos de enseñarle a jugar de otra cosa y a cambiar inteligencia por sacrificio. Así es difícil que podamos ver mejores partidos,  muchos goles, lujos y todas esas cosas que pedimos hasta el cansancio en la previa, pero cuando empiezan los 90 minutos quedan totalmente al margen por el viejo e insuficiente “ponga huevo”.
Mientras nuestros DT piden un 9 en casi todos los mercados de pases y nosotros los hinchas tildamos de “pechofrío” al tipo que, en vez de tirarse a los pies, pone la pausa y trata de meterla en profundidad nos olvidamos que para hacer goles cada vez es más necesario pensar y, lo paradójico, es que cada vez pedimos menos jugadores que piensen. Así difícilmente podamos volver a divertirnos. Será momento entonces de olvidarnos de las matemáticas y volver a pensar en el fútbol como alguna vez supimos disfrutarlo.

martes, 18 de octubre de 2011

AFA, Vergüenza Registrada


El día que empecé a escribir sobre fútbol tenía la idea de que iba a aprender y me iba a enriquecer sobre lo que pasa en un estadio los fines de semana. Hoy, casi un año después, me doy cuenta que la mayoría de mis notas ponen foco en lo que pasa afuera de la cancha. No reniego de eso, pero no puedo ocultar mi desilusión y mi deseo ferviente de que alguna vez podamos discutir de estilos de juego, de rendimientos futbolísticos y de todo aquello que hace del fútbol un deporte hermoso. Hoy, nos toca ponernos en un lugar diferente y, como receptores de tanta alegría y pasión que nos regaló la redonda, es nuestra responsabilidad defenderla desde el lado que podamos. De mi parte, creo que dar mi opinión, hablar, discutir y debatir ideas para salir de este pozo es mi mejor manera de contribuir, o la que mejor me sale con las limitaciones que poseo a cuestas.
Hoy, una vez más, si tuviese que resumir mis palabras en una sola elegiría “Vergüenza”, no solo por lo que pasa en el seno de AFA sino por la decadencia de las opciones que se nos presentan. Los noticieros, cada uno defendiendo su interés, nos presentan una guerra de bien contra el mal, un momento de cambio y el preámbulo de lo que será una nueva era en la organización de nuestro fútbol. Nosotros tenemos que aprender a leer lo que está pasando y caer en la realidad de que estamos ante una guerra de intereses con un único y universal fin: El Dinero. Han dejado una y otra vez al fútbol de lado y antepusieron el negocio antes que el deporte. Hace rato que eso sucede y a veces nosotros miramos al costado y tapamos nuestra visión para debatir si Messi juega bien o mal en la Selección o si nuestros jugadores cantan o no el himno. Somos miopes o preferimos serlo, pero el resultado que vemos hoy es absolutamente lógico dada la realidad de nuestra dirigencia.
Cada vez que acontece un papelón como el que vivimos hoy creemos que hemos llegado a  nuestro límite, pero la realidad no para de sorprendernos. Hace unos meses algunos cerebros diagramaron un torneo espantoso que por cuestiones políticas y de rechazo popular no se llevó a cabo (por ahora). Ese día yo pensé que la vergüenza había encontrado un límite. Pero me equivoqué una vez más. Un presidente de AFA que hizo de la corrupción y la falta de respeto a la ley una religión, hoy encuentra un contrincante que parece manejarse con las mismas armas y que da tanta vergüenza como nuestro eterno “padrino”. Con el perdón de quién se pueda ofender, no podemos ni siquiera pensar en Daniel Vila como alternativa, sino como continuidad. Es sólo un interesado más en apropiarse del multimillonario negocio del fútbol. La pelota en el medio de esta puja sufre y nosotros sufrimos con ella. Esto no da para más. Está claro que ni gobierno, ni oposición, ni los clubes, ni los medios, ni la justicia van a hacer algo para sacarnos de esta basura en la que nos encontramos inmersos. Una vez más somos nosotros los que tenemos que parar. ¿Cómo lo hacemos? De la manera que podamos, cada uno de su lado, levantando la voz, colaborando en la conformación de una alternativa, aportando ideas, denunciando y exigiendo cambios. Si todo eso no funciona somos totalmente libres de dejar de consumir este negocio. Nos va a doler, no hay dudas, pero no hay negocio que funcione sin clientes. No hay intereses que se mantengan si no hay alguien que los alimente. Dejemos de alimentar este monstruo que ya se volvió incontrolable e inaceptable. La dificultad no implica imposibilidad.
Días atrás, en la cancha de Independiente, la gente se enfrentó a los barrabravas y lo sigue haciendo con una grandeza impresionante, sin ningún interés más que el amor por el club en el cual crecieron y al cual aman con locura. Es un equipo contra una dirigencia y esos hechos marcan hitos y suman fuerzas para seguirla peleando. Todos tenemos esa opción, la de darle la espalda a esta delincuencia que dice cuidar nuestros recursos y no hace otra cosa que sumar millones en Suiza y vaya uno a saber en cuántos países mas.
Cuando vos vas a la cancha y pagás tu entrada estás alimentando un aparato cada vez más poderoso. Pero de la misma manera que podemos alimentarlo podemos dejarlo morir de hambre. Basta de vergüenza, exijamos un cambio, pero que ese cambio represente una alternativa mejor. Hoy nos están proponiendo cambiar un delincuente viejo y debilitado por uno joven y con ganas de seguirnos robando. De nosotros depende que el cambio sea el que se necesita para salir del coma.
Mis palabras seguramente ayudan poco, o quizás nada, pero a mi me permiten siempre estar tranquilo de poder marcar un límite y pararme en la vereda del frente de aquellos que se van a dormir todas las noches con la conciencia sucia, aunque pocos les importe. ¿Todo Pasa? Depende de nosotros.



miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Por qué se juega tan mal?



Con la fecha que pasó se superó la mitad del torneo y me hace replantear de forma recurrente qué se valora desde las tribunas de nuestros estadios o la pantalla de nuestros televisores. ¿Cuando hablamos de uno de los torneos más lindos del mundo, nos referimos al juego o nos referimos a todo lo que lo rodea? A decir verdad, todo lo que rodea al fútbol argentino cada vez tiene menos de atractivo, por problemas ya archiconocidos que van desde violencia en los estadios hasta falencias institucionales realmente preocupantes. Entonces nos estamos refiriendo al juego y ahí mi preocupación crece desde mi lugar de hincha porque lo que se muestra en la cancha es realmente pobre y preocupante.
Parece que hace siglos desde aquellos tiempos en que hablábamos del 5 de un equipo. Antes el 5 era sinónimo de un volante con quite, garra y personalidad. Claro que no le pedíamos gambetas ni lujos, sólo que la quitara y la entregara redonda, que marque una posición en el mediocampo y que sea el elemento de recuperación por excelencia. Sin dudas que el rol del 5 era muy importante, porque la pelota pasaba a ser un elemento fundamental. Cuando la robaba se la daba al que sabía y ahí empezaba el espectáculo.
Hace unos años estábamos acostumbrados a ver esos laterales que no tenían nada que envidiarle a un lateral brasileño. Si el 4 o el 3 no sabían con la pelota no eran dignos de la posición. Los centrales sabían que contaban con una salida confiable y los volantes con un apoyo para la recuperación y para el desequilibrio.
El enganche hoy se encuentra en peligro de extinción y basta con verlo los fines de semana a Juan Román Riquelme para darnos cuenta de la mentira enorme que nos quieren vender cuando nos dicen que el fútbol evolucionó y que ya no se puede jugar con un talentoso que mueva los hilos del equipo desde su posición de enlace.
Hoy en el fútbol de AFA ya los 5 son dos, el enganche casi no existe más, los laterales pasan a ser centrales con un manejo aceptable y la línea de volantes pasó de ser el elemento de creación a ser un eslabón más encargado de la recuperación. Eso si, cuando la pelota es del rival se atrasan en bloque y resisten hasta que la redonda quede por casualidad en su poder.
Igualmente, si uno refuerza una función (en este caso la defensiva) es porque su cometido es de suma importancia. Es decir que si reforzamos la recuperación de la pelota es porque nos interesa mucho lo que podemos hacer con ella. Sin embargo en el 95% de los partidos vemos cómo apenas se tiene la pelota se la revienta a cualquier lado o se apela al famoso “pelotazo” hacia los delanteros que de tan solos ya se empiezan a aburrir y no les queda otra que bajar y hacer de creadores y goleadores al mismo tiempo. A veces se la recupera y como no hay un solo jugador que sepa hacer con la pelota algo útil se vuelve para atrás y las defensas “resorte” como yo las llamo se encargan de poner en peligro a toda ave desinformada que se atreva a pasar por los 500 mts. a la redonda del campo de juego.
Personalmente, ya sea en las tribunas o en la comodidad de mi casa, ya no grito pidiendo que mi equipo haga un gol sino que me conformo con que se mire al compañero y no se reviente el fútbol como si fuera un enemigo.
Pasó medio campeonato y cada vez se juega peor. El puntero es Boca y todo parece indicar que no hay un rival fuerte que pueda quitarle el sueño de quedarse con el torneo al que su clásico rival intenta volver. En casi todos los medios se habló mucho de Boca, de su mejoría y de su merecido liderazgo. Créanme que estoy convencido que merece los puntos que tiene, pero el único atributo que se rescata es su solidez defensiva y un supuesto “orden”. Antes esas eran cualidades de equipos que peleaban por no descender o por hacer una campaña mediocre. Hoy esas son las cualidades que pueden marcar la diferencia del posible campeón. Pido disculpas si estoy errado, pero si cada vez nos conformamos con menos en el futuro nos vamos a aburrir y mucho. El campeón debe marcar diferencias claras tanto en defensa como en ataque. El fútbol tiene las dos facetas y si me apuran yo prefiero ganar 5  a 4 antes que 1 a 0. Prefiero que mi equipo pierda una pelota por tirar una pared antes que perderla por un pelotazo a la nada. Cuando un jugador tira un taco y la pierde, el murmullo se siente de manera automática, pero si un defensor la revienta a la tribuna se escuchan aplausos. Está todo dado vuelta, el deporte que debería divertirnos nos aburre todos los fines de semana.
El motivo de la decadencia puede tener muchas explicaciones, pero el principal es que no somos exigentes con el juego, pedimos que nuestros jugadores corran, pero no pedimos que piensen. Los DT, siempre en la cuerda floja, captan el mensaje y eso es lo que nos muestran partido a partido.
Se dice que en España o en Inglaterra no se marca o se marca menos. Quizás, pero yo veo un partido de estas ligas y realmente la paso bien, casi tan bien como la pasaba cuando veía al fútbol argentino hace unos años, varios años atrás.
Otro torneo perdido y van. Ojalá que el año entrante nos encuentre volviendo a las fuentes y podamos disfrutar en vez de sufrir de un deporte hermoso por excelencia.



lunes, 19 de septiembre de 2011

Síntesis de un fútbol resumido.


Dicen que el silencio ayuda al pensamiento. Que cuando la lengua no interfiere la cabeza es capaz de estar en su plenitud. Algo de eso experimenté en estos días que estuve alejado de las notas en las que con la humildad de siempre trato de plasmar mis apreciaciones con respecto al fútbol y a todo el complejo mundo que lo rodea.
Durante estas semanas, aparte de ocuparme de responsabilidades ineludibles, aproveché para mirar muchos partidos, de nuestro país y del exterior. Y la abstinencia de escritura me permitió hacer un análisis un poco más aceptable que de costumbre.
Del fútbol argentino pude ver varios partidos, de casi todos los equipos y la verdad que me dejó bastante preocupado el nivel de aburrimiento que me invadió en el 90% de los minutos que me tocó apreciar. Llevamos 7 fechas de un fútbol muy pobre, en el que se tiene paciencia eterna y se resalta al que intenta defender, pero no se tolera la falla del que se anima a jugar. El resultado no puede ser otro que planteos mezquinos, una pelota golpeada a más no poder, pocas situaciones de gol y errores tan infantiles como incomprensibles.
A ver, al que más observé es a mi Independiente y qué decir del rojo que no se haya dicho en estas semanas. Difícilmente se trate del mejor plantel del fútbol argentino y, casi seguro que no es un gran plantel, pero tiene mucho más material que otros equipos que proponen una idea sobradamente más atractiva, caso Godoy Cruz. Es cierto que hay factores que afectan negativamente y que no se limitan a lo que pasa adentro del Libertadores de América, pero creo que en el césped el principal problema es futbolístico, incluso por sobre lo físico que ha sido remarcado con razón como un punto flojo de este equipo y fue uno de los aspectos más criticados de la gestión de Antonio Mohamed. Adentro de la cancha no hay conductor, no hay un líder que se ponga el equipo al hombro y lo levante, no hay un jugador que piense y los delanteros tienen un nivel de ansiedad que los hace definir de la peor forma las pocas chances que tienen. En el caso de Independiente no se trata de actitud ofensiva a mi entender, el equipo intenta, pero la palabra “idea” hace rato que no se ve. De los 7 partidos que jugó en este campeonato pude presenciar en la cancha sólo dos (un triunfo y una derrota) y la imagen fue igualmente pobre, los síntomas fueron exactamente los mismos. Hay jugadores que simplemente se esconden de la pelota como si quemara, pero claro, no es ilógico si cuando les llega queda en evidencia que no saben qué hacer con ella.
Otro que me tocó ver bastante es Boca, un equipo 100% Falcioni. Parece que los jugadores entendieron que el Boca que se está viendo hoy es justamente el tipo de equipo al que el DT nos tiene acostumbrados y el que mejor puede desarrollar el ex Banfield. Boca no brilla, no deslumbra, no tiene momentos dignos de aplausos, pero se logró armar bien atrás y, ante la falta de ideas de los rivales, eso por ahora le alcanza para ser puntero. A mi entender, un equipo que tiene en su plantel a jugadores de la talla de Riquelme, Ervitti y Chávez puede jugar mucho mejor y ser mucho más vistoso. Ayer superó su primera gran prueba, Lanús. De acá en más veremos si lo que hoy muestra el xeneise alcanza para poder marcar la diferencia en las 19 fechas.
Hablando del granate, es otro de los que analicé mucho. Para mí, con el bajo momento de Estudiantes y el desmembramiento de Vélez, es el mejor plantel del fútbol argentino. Tiene a Valeri, a Regueiro, a Pizarro, a Camoranesi, y a delanteros picantes como Pavone y Romero. Por eso creo que no me quedo corto al decir que Lanús nos está debiendo mucho, pero mucho fútbol. Creo que Schurrer no aprovecha con una mentalidad ofensiva todo el potencial que tiene. Falta mucho, tuvo sus contratiempos, pero creo que debe hacerle mucho más honor a la redonda de lo que hizo hasta ahora.
Para analizar a Racing me voy a sacar la camiseta de su eterno rival, o por lo menos lo voy a intentar. Lo que vi de la academia me deja sensaciones confusas. Pude ver a un Saja en alto nivel, lo que le da un plus con respecto a otros años en los que el arco racinguista era un cúmulo de dudas. La incorporación de Pelletieri le da quite y juego, lo que se suma a Yacob que aporta las mismas características. Sin dudas, el regreso de Giovanni Moreno le va a ser muy positivo, porque aparte del gran jugador que recupera va a implicar la salida de Pablo Lugüercio, un hombre que brinda sacrificio pero más que nada confusión y vértigo innecesario. El colombiano puede aportarle mucho de algo que escasea “pensamiento e inteligencia”. Si a eso lo sabe aprovechar Teófilo Gutiérrez va a ser un equipo poderoso. Hasta ahora se ve un equipo con mucho vértigo pero poco juego. Veremos cómo sigue la historia de Giovanni Moreno para poder analizar para qué está Racing.
Como cordobés me interesó mucho ver qué propone Belgrano para este torneo que significa su regreso a Primera División y la vuelta de Córdoba al fútbol grande. Si bien mi simpatía va hacia otros equipos de mi ciudad, no me perdí muchos partidos del celeste. Vi a un equipo ordenado, aguerrido y fiel al estilo pirata. La figura de Franco Vázquez me sigue sorprendiendo, un jugadorazo el hombre de Tanti, aporta mucho, mueve los hilos del ataque y hace que un equipo con actitud defensiva se convierta en uno efectivo. Sus centrales no tienen vergüenza en reventarla, no tiene laterales con mucha salida, pero tiene un mediocampo que asfixia al rival y no lo deja generar. Arriba aprovecha la calidad de Vázquez, la velocidad de Pereyra y la sabiduría intacta de Silvera. Si me preguntan a mí, tiene que mejorar mucho, los resultados se le están dando, pero en cuanto se le cierre el arco va a sufrir mucho. El desafío del pirata debe ser pensar un poco más en el arco del frente y tratar de mantener la pelota pegada al piso por lo menos 20 minutos por partido.
Pude ver a otros equipos pero no lo suficiente como para poder dar un juicio de valor. No obstante, el nivel de nuestro fútbol me sigue generando un sinsabor cada vez más marcado y preocupante. Cada vez hay menos equipos que uno puede disfrutar de ver y que apuesten al espectáculo y al buen pie. En ese sentido, felicito a Godoy Cruz, espero la recuperación de Vélez que no tengo dudas que lo va a hacer, espero por Estudiantes que tiene muy buen material y, como no puede ser de otra manera, que Ramón Díaz pueda compensar todos los males que destruyen al rojo de avellaneda y pueda levantar al equipo que amo. No obstante, como siempre digo, en el caso de Independiente el desastre institucional en el que vive es tan grande que hace que el resultado deportivo resulte ser ni más ni menos que una anécdota. En fin, sombreros y gambetas, espero que pronto volvamos a encontrarnos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La historia sin fin.


Nunca voy a ocultar mi fanatismo casi enfermizo por el Club Atlético Independiente. Por ese fanatismo me prometí una y otra vez no escribir sobre mi equipo, porque la objetividad no va a ser un elemento común en lo que pueda decir. Pero la verdad, hoy no quiero ser objetivo, hoy no quiero hacer un análisis sobre un partido en particular. Sinceramente hoy deseo sacar todo lo que tengo contenido porque el presente de la institución a la que amo me hace doler el corazón. Y no me refiero a un mal partido, ni a un mal refuerzo, ni siquiera a un campeonato malo. Me refiero a un presente institucional que desde la cabeza hasta los pies está arruinando al Rey de Copas.
Hoy se perdió con Boca y molesta perder este tipo de partidos, pero si uno ve que las cosas se hacen bien lo tolera y apoya aunque los resultados no acompañen. Pero no se están haciendo bien, desde una dirigencia nefasta que hizo sus negociados y los quiere seguir haciendo, hasta medios cómplices, hinchas desorientados que cambiamos de opinión todas las semanas y barrabravas que dominan la escena política del club.
Ustedes no saben lo difícil que es para mí hilvanar dos palabras y tratar de encontrar una explicación “profunda” a este momento. Trato de decir algo y las palabras se me mezclan porque es tanto lo que quiero decir que me sale todo junto, pero voy a tratar de decir algo coherente, sepan disculpar.
Independiente es un club enorme que hace tiempo no sabe qué quiere, y desde ese desconocimiento no descubre qué tiene que hacer para lograr lo que no sabe. No hay un proyecto de inferiores, no hay enseñanza, no hay gente preparada que pueda delinear un rumbo. La verdad que con el panorama que tenemos el resultado es demasiado positivo, podría ser peor. Al club lo sostiene la poca gente que ama estos colores. Hace unos meses Gabriel Milito volvió a vestir la roja, dejó el mejor club del mundo para volver a su casa y más allá de un mal partido o dos, el “Mariscal” es uno de esos próceres que aman el club y cómo pueden lo sostienen. No es el único, pero se está luchando contra una dirigencia que está muy arraigada y que tiene la complicidad de la barra, que aprieta al verdadero hincha para que no pueda decir lo que siente.
Yo soy uno de esos hinchas perdidos en el interior del país, amo a mi club a pesar de la distancia. Cuando junté unas monedas viajé a verlo y me emocioné cuando pude entrar al estadio que seguramente muchos de ustedes conocen como su casa. Hoy esa distancia me hace doler el doble, porque estoy lejos para poder ayudar, para poder poner mi granito de arena y levantar a mi club. Es difícil, muy difícil, ver que destruyen algo que amás.
Cuando terminó el partido contra Boca, lo primero que pensé es que hoy se iba a terminar un ciclo. Triste apagué el televisor sin poder tolerar dos segundos más de fútbol. Cuando volví a prenderlo me encontré con que lo que imaginaba se plasmaba en la realidad, y de la peor manera, con barrabravas mandados por la Comisión Directiva para cantar y apretar contra un DT que, con sus aciertos y errores, es sólo un eslabón de la cadena. Los jugadores son otro eslabón, nosotros los hinchas somos otro, los periodistas también lo son. El problema es que todos parece que tiramos para otro lado. Yo leo mucho sobre Independiente, escucho muchas voces y los análisis son siempre los mismos, se quedan en si el 3 titular debe ser Maximiliano Velázquez o algún chico de las inferiores, si Pellerano o Battión, o si Assmann o Hilario. El análisis nunca se remite a los temas importantes, a lo que queremos y a cómo lo queremos.
En los medios partidarios se escuchan voces casi unánimes contra la gestión de la actual comisión directiva, yo estoy de acuerdo, pero en pocos escucho propuestas e ideas. Excepciones las hay, claro está, pero como me dijo hace unos días un periodista de un gran programa partidario “A algunos les cuesta despegarse del hincha” Y los hinchas tenemos la misma falla. Hoy tenemos una crisis muy profunda y en unos meses tenemos la posibilidad de votar una alternativa diferente. Pero no dejemos que nos vuelvan a vender espejitos de colores. Preguntemos, indaguemos, profundicemos. Para un candidato es muy fácil decirnos que van a potenciar las inferiores, que van a traer refuerzos de calidad, que van a erradicar a las barras y que van a armar un proyecto deportivo que nos va a posicionar otra vez en lo más alto de nuestro fútbol. Pero gente, seamos realistas, a esa plataforma se la escribo yo a cualquier candidato en no más de media hora. Y entonces, ¿Cómo hacemos? Preguntemos plazos, estrategias, pilares de gestión, fuente de recursos. Aprendamos a preguntar, que no nos engañen más. Nos grabemos las respuestas en la cabeza y cuando se desvíen de lo que prometieron se los hagamos saber, les exijamos desde la protesta respetuosa que cumplan con lo que prometieron.
Duele, mucho este momento, no dejemos que nos sigan haciendo doloroso algo tan hermoso como sentir la pasión de ser hincha de Independiente. Seamos coherentes, seamos pensantes y luchemos por nuestro patrimonio, por el económico y el sentimental. No quiero tener que sentarme con mi hermano más chico a explicarle lo grande que es el rojo, quiero que él lo viva, que lo disfrute por todo lo que sufrió este momento lamentable.
No se si estoy escribiendo una nota o haciendo catarsis, pero esa es la ventaja de no ser un periodista. Yo soy amante del fútbol e Independiente sintetiza mi sentimiento. Sin Independiente el fútbol me parece el deporte más aburrido del mundo. No quiero que un grupo de delincuentes arruine mi club, tolero los errores, tolero las malas decisiones, pero nunca voy a tolerar la delincuencia y es lo que se ve hoy en Independiente. Quienes tuvieron alguna vez la posibilidad de hablar conmigo o leerme, saben que trato de ser racional siempre, pero cuando veo que mi presidente sólo se dedica a negociar nuestro futuro y le regala la potestad de hacer y deshacer a un grupo de barrabravas a cambio de apoyo político, la racionalidad desaparece porque el sentimiento de dolor es más grande. Que el momento de cambiar llegó no hay ninguna duda, en nosotros está que el cambio sea el de siempre o que de una vez por todas exijamos el cambio que nuestro rojo necesita.
Mis últimas líneas son para vos rojito de mi alma, te lastimaron mucho, te bastardearon mucho, te llenaron de heridas, pero los hinchas de verdad te vamos a mantener con vida. Gracias por toda la alegría que me diste y estamos en deuda eterna con vos. Te Amo Rojo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Historia y Fútbol: Almirante Brown



El fútbol tiene muchas aristas, se dice que es una expresión social, que tiene aspectos tácticos, psicológicos, físicos y tantos otros de los que hablamos hasta cansarnos en cada evento deportivo que tenga como protagonista una pelota de cuero y 22 jugadores alrededor.Todos alentamos a nuestro equipo y cantamos miles de canciones con su nombre, pero poco sabemos de su origen. En este sentido hay un selecto grupo de clubes cuyo nombre me llamó siempre la atención, pero como sus inicios están totalmente alejados de mi campo pocas veces pude explicarlos. Por eso recurrí a la ayuda de un sabio en el tema y me lancé a la aventura de intentar conocer quiénes son los próceres que les dan nombre a los clubes del fútbol argentino. A sugerencia de mi asesor y hacedor del 90% de la nota, el querido profesor de historia Pablo Gianninoto, decidimos comenzar con un curioso personaje que nomina a muchos clubes a lo largo y a lo ancho de la Argentina. ¿Quién es Almirante Brown? ¿Qué aportó a la historia de nuestro país y por qué tenemos más clubes con su nombre que el mismísimo Manuel Belgrano? Bueno, desde el desconocimiento absoluto intentaré transmitirles una reseña.
Curiosamente los orígenes de Guillermo Brown se encuentran muy lejos de nuestras tierras, precisamente en Irlanda donde nació en 1777 y vivió poco tiempo hasta que sus padres lo llevaron a los Estados Unidos, país en el que vivió hasta su adolescencia cuando quedó huérfano y se alistó como marinero aprendiz en un barco de guerra inglés. Precisamente hoy todos disimuladamente conozcamos el apodo de las porristas del club, “Las Marineritas”, y nos podemos dar cuenta del por qué.
Pero volviendo al personaje que nos ocupa, luego de quedar preso en manos de los franceses, escapar y tras un fugaz paso por Montevideo finalmente recala en Buenos Aires. Su relación con el país vecino se traslada al ámbito futbolístico ya que muchos atribuyen los colores del popular Club Almirante Brown a la camiseta de Peñarol de Montevideo.
Ya en nuestro país se unió al proceso revolucionario en 1810 y para 1814 contribuyó en la expulsión de los realistas de la isla Martín García y la toma de posesión de la misma, la cual era un bastión importantísimo para la causa revolucionaria en su sitio a Montevideo. Un mes después con la ayuda de Rondeau y Artigas logran liberar Montevideo y el mismísimo General San Martín califica este hecho como el mayor logro militar desde el inicio de los combates por la revolución.
Luego se retira hasta 1826 cuando es convocado para la guerra con el Imperio de Brasil y tras concluir la misma dice adiós a su carrera militar negándose a participar en la disputa entre Unitarios y Federales.
A mediados de 1857, Guillermo Brown fallece en Buenos Aires.
Como punto saliente, se trata del primer marinero nombrado Almirante. A lo largo de su carrera militar siempre luchó desde la adversidad ante rivales siempre superiores en número y armamento. Esto no le impidió formar parte de un proceso de militarización construido desde la nada misma y que colaboró en gran medida a construir el espíritu revolucionario porteño. Hoy podemos nombrar a numerosos clubes que le hacen honor con su nombre como el mismo Club Almirante Brown, Brown de Adrogué, Brown de Arrecifes, de Puerto Madryn y seguramente muchos más. Todos ellos comparten desde su humilde presente el espíritu de lucha y honran al Almirante que les regaló su nombre.
Sería de mi parte un atrevimiento enorme poner mi nombre en la nota, desde ella sólo intento trasladarles lo que pude aprender desde las palabras del profe Pablo Gianninoto. Sabiendo que la historia muchas veces suele aburrir a muchos, entre los cuales no dudo en incluirme, si llegaste hasta estas líneas es porque además de sombreros y gambetas te interesa aprender. Desde quién escribe espero haber podido contribuir aunque sea un poquito a esa causa y, de ser así, seguiremos aprendiendo de los próceres que nos representan en el deporte que amamos.

viernes, 29 de julio de 2011

El fin de mi pasión



Todos los años, cuando el mes de agosto llega, a los que nos gusta el fútbol en Argentina nos empieza a generar cosquillas en la panza. Esa hermosa sensación que marca el regreso del fútbol hoy no está. Como todos saben yo tengo mi corazón puesto en ese equipo de camiseta roja que supo llenarse de gloria en toda su historia y se ganó merecidamente su apodo de Rey de Copas. Mi pasión por ese equipo me llevó a la alegría en su máxima expresión y, en otros momentos, me hizo llorar de tristeza. Si hay algo que siempre pude asegurar es que esa pasión no se iba a ir más y que cada comienzo de campeonato los nervios y ese cosquilleo de ansiedad iban a estar presente. Pero este año las cosas cambiaron y los responsables de nuestro deporte terminaron de darle una estocada a un enfermo de gravedad.
Está claro que se necesita un cambio, creo que todos lo reclamamos mucho antes que termine el último torneo y hace unos días nuestros dirigentes lograron algo que nunca pensé que podía ocurrir: empeoraron algo muy difícil de empeorar. La solución a todos los males que aquejan a nuestro fútbol es eliminar la competencia y tirar por tierra lo que muchos clubes supieron ganarse en la cancha. Desde la AFA se tomó la idea de su hoy principal contrincante y se propuso un torneo récord con  38 equipos.
La verdad que cuando salió a la luz el rumor de esta “idea” muchos lo tomamos con gracia y cierto descreimiento, pero la sonrisa se fue desdibujando a medida que desde arriba iban confirmando las versiones.
Ese lunes en que se reunió el comité de AFA me sentía inquieto, nervioso y en el fondo tenía la leve esperanza de que esa novia que me acompaña desde siempre llamada “pasión” no me iba a abandonar. Seguramente nuestros dirigentes pensaron lo mismo al levantar la mano afirmativamente, pero les puedo asegurar que en mi caso se equivocaron, mi pasión encontró un límite.
De las palabras de Julio Grondona se desprende que cambiamos el sistema porque ya no se puede con los males que lo aquejan. El eterno dirigente manifestó que el fútbol está pasando un momento de histeria y que esto ayudaría a calmar los ánimos y evitar violencia. Por otro lado habló de federalizar el fútbol como si eso le hubiera importado en los 30 años que está al frente de AFA. También esgrimió que debe cuidar el “negocio” y que la iniciativa genera un mayor flujo de ingresos para los clubes.
Como sin entender nada me puse a pensar si había algo de verdad en esos argumentos, pero por más vuelta que le busque no le encuentro lógica alguna.
Lo cierto es que la violencia no se soluciona evitando la competencia, se soluciona con políticas serias de prevención, con educación, cortando la relación con barras, con penas para aquellos que no quieran entender que van a ver un deporte y no una guerra, con arbitrajes transparentes y con planificación seria de los operativos de seguridad. Cualquier otra medida sólo es un parche que se suma a los otros tantos que ya hay.
Entonces, si no es la violencia la justificación debe ser la federalización del fútbol. Pero en esto también hablamos idiomas diferentes con Don Julio. Cuando los que somos del interior reclamamos federalización no pedimos que nuestros clubes asciendan por decreto ni en una oficina, pedimos que tengan los mismos derechos económicos que aquellos de Buenos Aires y que cuando logren el ascenso se puedan afianzar y no sufran el rigor del promedio. En el último campeonato de la B Nacional los mejores 10 equipos de la tabla fueron equipos del interior y los 4 ascensos forman parte de ellos. El problema no es que no puedan ascender, el problema es que el sistema está armado para que desciendan y no crezcan.
Ahora bien, me queda un argumento: La economía de los clubes. La verdad es que me acerqué bastante al verdadero motivo y quizá en algo tenga que ver. Lo cierto es que se les está otorgando más recursos a personas que, en el mejor de los casos, no están preparadas para administrarlos. A ver, sería algo más o menos así: si en mi casa hay una gotera tengo la opción de arreglarla y evitar que siga goteando o poner una cacerola para que el agua no caiga al piso. Como la segunda es la solución más fácil yo elijo esa. El problema es que a lo largo de un tiempo la gotera sigue y la cacerola se me llena. Vuelvo a tener la misma opción, arreglarla o poner una cacerola más grande. Creo que todos nos damos cuenta que si elegimos la segunda alternativa vamos a caer nuevamente en el mismo problema. La AFA parece que todavía está pensándolo. La solución es controlar a los clubes, exigirles claridad y administración responsable. En el básquet un equipo no puede arrancar el torneo con deudas y la federadísima Liga Nacional de Básquet es argentina y la creó un argentino, el gran León Najnudel. El problema no es que somos argentinos, el problema es que hacemos las cosas mal, y en el fútbol mucho más.
Ser hincha de un equipo es algo único, hermoso y que a veces nos hace actuar irracionalmente. El sentimiento no se negocia y pase lo que pase va a seguir igual, en las buenas y en las malas más todavía. Parece que nuestros dirigentes se dieron cuenta de esto y forzaron la cuerda a más no poder para seguir exprimiendo su propio negocio. Al final ese es el verdadero motivo de todo este desastre. La realidad es que algunos empezamos a sentir que el sentimiento se acaba o por lo menos se ensució y que ya no es el mismo.
Sea por motivos políticos o por motivos administrativos de AFA la decisión se postergó, o por lo menos eso se planteó, y la pelota se pateó hasta octubre. En ese momento nuestros dirigentes demostrarán qué papel juegan en toda esta historia. Quizá ingenuamente yo me permito tener esa lucecita de esperanza en que de una vez por todas se hagan las cosas bien y que se escuche al hincha.
Como futuro Licenciado en Administración de Empresas puede resultar llamativo que pida que de una vez por todas la pasión no quede supeditada al dinero y al negocio. Yo quiero seguir siendo hincha fanático, gritar, sufrir, llorar y saltar de alegría, pero por lo que pasa adentro de la cancha y no por lo que decida un par de corruptos y dos o tres empresarios.
Tardé varios días en juntar ganas de escribir esta nota y les puedo dar un montón de motivos, pero no les voy a mentir, el motivo se sintetiza en una palabra: DOLOR.

domingo, 17 de julio de 2011

Esa vieja y conocida desilusión.



Dicen que cuando las cosas no son claras desde un comienzo el desastre es inevitable. Creo que no hay mejor ejemplo de esa afirmación que el de la Selección Argentina de Fútbol, una máquina perfecta de generar desilusiones y desaprovechar talentos que difícilmente se vuelvan a repetir. Hoy la figura en cuestión es Messi y vamos camino a perdernos del placer de coronar su magia con un logro deportivo. Las razones son tan extensas como el período de virginidad copera que tiene nuestro país.
Tenemos que entender un par de cosas para sentar algunas bases hacia un futuro un poquito más próspero.
Primero, los jugadores son un eslabón más, importante, pero uno más. Si al engranaje le faltan piezas no va a funcionar por más que todas los demás componentes sean los mejores. Hoy tenemos el mejor de los componentes, el que no tiene nadie, pero nos equivocamos al insertarlo en el mecanismo equivocado. Hoy el DT parece que recorre todos los mercados, pero termina quedándose con las mismas piezas de siempre. Se armó una “Selección B” con jugadores del fútbol local o algunos “Sub-25” con el objetivo de encontrar alguna joyita perdida que podamos incorporar a la montaña de talentos de la cual contamos. Sin embargo no hay un solo jugador del fútbol local en el plantel que termina de disputar la Copa América.
Segundo, es tan importante tener un Messi como tener un buen lateral o un buen central. Hoy tenemos como nunca muchísimos jugadores de ataque, todos de un nivel y una calidad enorme, pero como nunca antes carecemos de laterales y centrales. La verdad cuando me preguntan qué laterales deberían jugar o a cuál veo con proyección me quedo sin respuestas. ¿Es posible eso en un país en el cual crecen jugadores como el pasto? Y, a lo mejor los jugadores están pero no los estamos buscando ni formando. Hace unos años a mi me daba orgullo ver el trabajo que hacía mi país en las selecciones juveniles, de la mano de José Pekerman y su equipo de trabajo, salieron jugadores a montones, nos dejaron bien parados deportiva y extradeportivamente. Hoy no formamos jugadores de selección y por eso no los tenemos ni los encontramos. Dejamos la formación librada a los clubes, festejamos planteos que reinventan a centrales bajo la forma de laterales y destacamos los famosos “doble cinco”. Hoy no tenemos ni laterales ni organizadores de juego, ¿casualidad o consecuencia?
Tercero, cada vez hablamos menos de fútbol, escuchamos y vemos horas y horas de aire televisivo y radial hablando de la “actitud” de los jugadores, de si el extraterrestre que tiene la 10 en la espalda “canta o no canta el himno”, de si Tévez es “el jugador del pueblo” o de si Batista es “el muñeco de Grondona”. Capaz que si hablamos de fútbol vamos a empezar a encontrar falencias importantes que explican el momento que se vive.
Cuarto, no cortemos el análisis en la selección nacional, es nuestro fútbol y nuestra gente la que sufre una crisis. Nuestro fútbol porque los clubes que lo conforman juegan cada vez peor, y de nuestra gente porque cada vez pedimos más “huevo” y menos “fútbol”. Insultamos a Messi, al mejor jugador del mundo, pero valoramos a otros que sólo juegan para la tribuna pero a la hora de tocar la pelota parece que se les nubla la vista. Eso si, corren todo el partido. Somos cada vez mejores atletas, cada vez menos futbolistas.
El futuro dependerá de si el cambio es profundo o simplemente superficial. El hecho de que apenas terminó el partido lo único que escuché fue “andate Batista” no me permite ser muy optimista, después de todo si repetimos historia vamos a terminar repitiendo resultados. Ojalá me equivoque.

miércoles, 29 de junio de 2011

Efecto Dominó


Las especulaciones se terminaron señores y River Plate, uno de los equipos más grandes de la Argentina, jugará la próxima temporada en el Nacional B. La búsqueda de responsables fue automática y nuevamente se cometió el error de focalizar culpas en figuras puntuales. Lo claro es que Aguilar, Passarella o Juan José López son solo caras visibles de un problema en el cual formaron y formamos parte todos en mayor o menor medida.
Alguna vez me tocó escribir sobre dirigentes, hinchas, violencia, barrabravas y hoy parece que sería suficiente cortar y pegar palabras, porque los argumentos se repiten. En realidad los que se repiten son los problemas y las soluciones insuficientes que se plantean en cada uno de los sectores que conforman nuestro fútbol.
Cuesta ver al fútbol argentino en este momento. Pareciera a veces que atrás de esto hay alguien que deliberadamente busca destruir nuestro deporte, nuestros clubes y nuestras pasiones. La realidad es que todos colaboramos a ese fin.
En el fútbol hay varios componentes que forman un engranaje y si uno de ellos no funciona medianamente bien, en algún momento el engranaje se rompe. Es lo que le pasó a River y lo que le está pasando al grupo de equipos llamados “grandes” en Argentina.
Los dirigentes son el primer componente, porque son ellos los que tienen y deben planificar el futuro del club, los que deben encausar los esfuerzos y deben cuidar la salud de las instituciones cuya administración les fue encomendada. La palabra administración no es una palabra más, administración significa “Planificar”, “Organizar”, “Dirigir” y “Controlar”, curiosamente palabras extrañas a nuestros oídos que escuchamos solamente en períodos de campaña y luego olvidamos entre refuerzos resonantes, resultados deportivos y promesas incumplidas. Si hay algo que los dirigentes argentinos no hacen es administrar, porque la planificación se cae a pedazos por dos partidos perdidos y una pelota en el palo, la organización está ausente desde los clubes y desde la misma AFA, la dirección se concentra en calmar al hincha y el control se acomoda para cubrirse mutuamente de acciones que son tan corruptas como generalizadas.
Los hinchas son el segundo componente y no dejan de tener su parte en esta historia. Cuando decía anteriormente que focalizar culpas no sirve de nada es porque justamente favorece que nos olvidemos de responsables. Cuando se focalizan las culpas de los hinchas en los llamados “barrabravas” nos olvidamos que nosotros, los hinchas sanos del fútbol, también colaboramos aún sin intención en el deterioro de nuestras instituciones. Los hinchas no sabemos exactamente lo que queremos y ese mensaje es el que recogen nuestros dirigentes. Pedimos instituciones con economías sanas, desarrollar las inferiores, promover las acciones sociales, incorporar nuevas actividades e incorporar a la familia a la vida del club, pero una pelota en el palo o dos partidos perdidos parecen prevalecer y terminamos pidiendo la cabeza de todos los que estén a mano. Los hinchas sanos somos los que muchas veces nos creemos en el derecho de insultar a jugadores, de agredirlos e increparlos. Un jugador puede tener un desempeño bueno, malo o regular en la cancha. En cualquiera de los casos no merece jamás la constante falta de respeto a la cual los sometemos.
Los jugadores son el tercer componente y son los protagonistas. Son ellos los que en definitiva pueden meter la pelota en el arco rival o impedir que entre en el arco propio. Son los que nos regalan (cada vez menos) gambetas, lujos y goles, pero no dejan de ser trabajadores y como tales dependen del funcionamiento de toda la institución en la cual se desempeñan.
El cuarto componente es el organismo de control, en este caso la AFA. En realidad la asociación encabezada por Don Julio Grondona se merece páginas y páginas, pero para resumirlo podemos decir que quien tiene la responsabilidad del “control” hoy es el principal responsable del “descontrol”. Los clubes mueven millones de dólares año tras año y demostraron que si se los deja a su libre albedrío terminan en un verdadero desastre. Las decisiones en los clubes muchas veces pasan por el presidente y una comisión directiva cómplice. Dejar el destino de tanto dinero a un grupo de personas con procedencia, ética y preparación dudosa solo se explica si esta situación es funcional a los objetivos del organismo de “descontrol” y justamente eso es lo que pasa. A medida que los clubes se hunden más poder le dan a la AFA y más dependientes son de sus decisiones y de su “ayuda”. El resultado es el que estamos viendo.
Hay un quinto componente y creo que es el más ausente en todo esto: La educación. Al fútbol lo conforman las personas y si ellas carecen de educación no hay oportunidades de mejora. Los incidentes que vimos en el Monumental no fueron todas obras de barrabravas, había hinchas comunes, mujeres y adolescentes rompiendo su propio patrimonio. Los organismos de seguridad son absolutamente ineficientes, pero el verdadero problema no es de seguridad, es de educación. Si nosotros somos educados los incidentes que vemos todas las semanas en las canchas serían sólo hechos puntuales, esporádicos y absolutamente controlables.
El domingo fue una jornada muy particular y algunos se alegraron por la caída de un grande. Yo personalmente me quedé frío y muy preocupado, porque todo lo que llevó a River a tan dolorosa caída lo veo en mi club y en muchos otros. Dicen que en ocasiones las crisis representan oportunidades y esta es una de esas ocasiones. Lo cierto es que para aprovecharla debemos exigir una reestructuración de raíz, una solución integral. No nos debemos apurar por volver a ver la pelota rodando, porque por este camino de lo último que hablamos es de la pelota. Yo quiero volver a hablar de tácticas, de goles, de errores defensivos, de talento y del partido del domingo. Hoy los temas son los arbitrajes, los hechos de violencia, las canchas a puertas cerradas, los balances, los pasivos, las deudas, las auditorias y los actos de corrupción. Nos quieren hacer creer que, como somos parte de una sociedad que está enferma, el fútbol no puede aportar soluciones. Es al revés, el fútbol es un fenómeno social y como tal puede dar el puntapié inicial para buscar una solución mucho más amplia.
Si estás leyendo a esta altura de la nota es porque en algún punto pude captar tu interés y compartimos una indignación que nos entristece. Puede parecer que siempre decimos lo mismo y que repetimos sin sentido siempre las mismas palabras. Espero alguna vez podamos convencernos de que el problema es grande y complejo así de una vez por todas podamos afrontarlo como tal. Ojalá en un tiempo los domingos volvamos a hablar de fútbol y mis notas hablen de fútbol. Es el sueño de todos los que amamos el deporte.

martes, 21 de junio de 2011

¿Quién es el rival de River?



Estamos a horas de un partido histórico en el que River Plate, uno de los equipos más grandes de la Argentina se juega su historia al enfrentar cara a cara la posibilidad del descenso. Su rival, Belgrano, está en el centro de las miradas de los medios de todo el país como pocas veces lo estuvo en los últimos años.
Para nosotros los cordobeses no es extraño ver a Belgrano en estas instancias, conocemos a la perfección sus virtudes y sus defectos, las ha ido mostrando a lo largo de su larga historia. Los medios televisivos bonaerenses parecen estar ante la presencia de un equipo desconocido y al escuchar sus apreciaciones me surgió la necesidad de presentarles a este grande cordobés.
Belgrano, junto con Talleres, es uno de los dos equipos más populares de la provincia. Su historia está llena de estas instancias. Le tocó alguna vez perder una final contra su clásico rival y semanas más tarde sobreponerse y lograr el ascenso.
Como consecuencia de sus malos manejos dirigenciales, como muchos debió enfrentar la quiebra y su posterior gerenciamiento. Después de un comienzo con muchas dudas, toma el mando Armando Pérez y comienza un proceso de saneamiento, transparencia y seriedad. Se apostó por las divisiones inferiores, se les dio lugar en el primer equipo y se reforzó el plantel en la medida justa, con presupuestos equilibrados y objetivos claros. Estos procesos llevan tiempo, el ascenso se le viene negando, pero uno puede notar en sus hinchas una sensación de satisfacción y optimismo impensada hace unos años atrás. Aquellos que lo miramos desde afuera, sin sentimientos involucrados, estamos de acuerdo y deseamos que el resultado consagre el trabajo serio.
Este campeonato el equipo llegó a la última posición del Nacional B. En ese momento, pensar que el ascenso iba a ser una posibilidad sonaba como una utopía, pero tratándose de Belgrano las utopías son posibles, es su característica.
La llegada de Ricardo Zielinski le dio un aire fresco y con un juego aguerrido, simple y consciente de sus limitaciones llegó al objetivo de la promoción. Cuenta con jugadores de experiencia, que conocen la categoría y este tipo de instancias. Mariano Campodónico es el amuleto del ascenso, sabe lo que es ascender con Belgrano y con muchos otros equipos, parece que para ascender es condición tener a Campodónico en el plantel. Si bien alterna titularidad y suplencia, el goleador está y es siempre una alternativa.
El “picante” Pereyra es un jugador peligroso, veloz, inteligente y con gol. Nada más amoldado a la realidad de un River empapado en desesperación.
Olave, desde el arco transmite personalidad y voz de mando. Otro que de ascensos conoce y está en un buen momento.
Franco Vázquez es quizá su principal figura y quien aporta la cuota de buen pie y talento. Casualmente en otra promoción, contra Racing, muchos se vieron sorprendidos en aquel momento con otro pirata, Matías Suárez, que luego emigró al fútbol belga en donde se mantiene con muy buenas actuaciones. Hoy Franco Vázquez es el jugador a observar, tiene todo para sorprender.
No esperen en el celeste un equipo lírico y lleno de individualidades, pero tampoco un equipo tímido y superado por la circunstancia. Belgrano es justamente la clase de equipos contraindicados para enfermos terminales como River, uno que sabe a qué juega y deja la vida en la cancha. El equipo cordobés conoce sus debilidades y va a tratar de evitar que el juego pase por ellas, River es un mar de debilidades y la mental es la más peligrosa.
El resultado de esta historia es incierto, el fútbol es incierto y pocos podemos asegurar un desenlace. River es un grande de la Argentina, Belgrano es un grande de Córdoba y del interior del país. Todo está dado para que veamos un partido atractivo, que explota de emociones. Personalmente espero que le agreguen una cuota de buen fútbol y que todo se de en paz más allá de los resultados finales. Si eso se concreta estoy seguro que lo vamos a disfrutar, más allá de las camisetas y de las pasiones que nos invadan.